El siguiente artículo analiza la guerra híbrida de Rusia, la transformación militar de Ucrania y la postura de defensa avanzada de la OTAN en los países bálticos.
Asimismo, examina Crimea, el este de Ucrania, el uso de drones, la infraestructura crítica y los desafíos estratégicos de seguridad en Europa.
En febrero y marzo de 2014, soldados rusos sin insignias tomaron el control de instalaciones administrativas y militares ucranianas en Crimea. Voluntarios de la comunidad internacional de inteligencia InformNapalm publicaron rápidamente información detallada sobre las fuerzas militares rusas, disponible en varios idiomas.
Mediante métodos de OSINT (inteligencia de fuentes abiertas), identificaron unidades hostiles, sus afiliaciones e incluso los datos personales de algunos soldados. A través de las redes sociales, apelaron a la OTAN y, en particular, a los garantes de seguridad de Ucrania en virtud del Memorando de Budapest. El objetivo era promover una intervención rápida para detener la escalada de la guerra híbrida que el Kremlin había iniciado en Europa. Incluso en aquel momento podían trazarse claros paralelismos con las anexiones territoriales que precedieron a la Segunda Guerra Mundial.
Reacciones del liderazgo político y de los actores internacionales
Ni el liderazgo político ucraniano —aun en una posición precaria tras la Revolución de la Dignidad— ni los dirigentes de Europa o de Estados Unidos tomaron medidas inmediatas. La prudencia se priorizó por encima de la intervención directa, lo que brindó a Moscú el tiempo y la oportunidad necesarios para arrastrar a los países de la OTAN a consultas prolongadas.
Durante el periodo marcado por las acciones terroristas en el este de Ucrania, se produjeron numerosos ataques contra posiciones ucranianas lanzados desde territorio ruso. Estos asaltos involucraron con frecuencia vehículos blindados, artillería y otros sistemas de armas. Muchas de estas operaciones han sido interpretadas como parte de una estrategia más amplia destinada a desestabilizar la región.
La anexión de Crimea y la ocupación del este de Ucrania
Tras la anexión de Crimea, Ucrania no tomó medidas decisivas para enviar refuerzos a la península, lo que podría haber permitido la liberación de las unidades ucranianas allí desplegadas. Una posible razón fue la preocupación por una grave escalada del conflicto y un posible derramamiento de sangre. Se consideró que la situación debía gestionarse mejor mediante el diálogo con los aliados occidentales.
La invasión y ocupación rusa del este de Ucrania se expandió gradualmente, bajo el pretexto de una resistencia local. Kyiv adoptó medidas más firmes, aunque siguieron siendo insuficientes. En lugar de declarar una movilización general y un estado de emergencia, se anunció una operación antiterrorista. Ucrania comenzó gradualmente a desarrollar una capacidad militar independiente, alejándose del legado soviético. Sin embargo, las fuerzas ucranianas carecían de experiencia en la guerra ofensiva, a diferencia de las unidades rusas, que habían llevado a cabo operaciones de este tipo desde 1991. Esta falta de experiencia las hizo vacilar a la hora de emplear rápidamente las armas contra el agresor.
Las esperanzas de una resolución pacífica y justa, respaldada por la comunidad internacional, se desvanecieron a medida que Rusia intensificaba su agresión de manera reiterada. Estas acciones incluyeron violaciones de acuerdos, asesinatos, torturas y secuestros de ciudadanos ucranianos, a menudo dirigidos contra quienes resistían la ocupación o impedían las operaciones de los grupos armados rusos y sus colaboradores, que actuaban bajo la protección de las fuerzas rusas.
Lecciones aprendidas y preparativos ante una invasión a gran escala
De 2014 a 2022, Ucrania adquirió una valiosa experiencia enfrentando la guerra híbrida rusa, soportando repetidas escaladas y combates de alta, media y baja intensidad en el este. Esto sirvió como preparación para los sectores más activos de la sociedad, que defendieron la nación, tanto como personal militar como voluntarios.
La invasión rusa a gran escala supuso un shock para la sociedad, pero no debilitó la resiliencia del país. Durante ocho años de conflicto, la sociedad había acumulado experiencia práctica, lo que aumentó el nivel de preparación frente a la escalada de hostilidades.
La experiencia de Ucrania demuestra la trayectoria de un Estado que ya había sido sometido a la guerra híbrida y a la agresión híbrida rusa. El Kremlin no logró alcanzar sus objetivos mediante operaciones híbridas y un conflicto localizado entre 2014 y 2022. Como resultado, Moscú escaló hacia una invasión total, comprometiendo la totalidad de sus fuerzas armadas.
La ofensiva contra Kyiv fracasó, y el ejército ruso quedó empantanado en todos los frentes. Los amplios territorios ocupados durante el primer mes de la invasión fueron posteriormente recuperados.
La ciudad de Jersón fue el único centro regional inicialmente capturado por las fuerzas rusas. Tras ocho meses de ocupación, la ciudad fue liberada por el ejército ucraniano. La recuperación de estos territorios puso de relieve las limitaciones de la estrategia militar rusa y la capacidad de Ucrania para llevar a cabo operaciones contraofensivas.
Vulnerabilidad geográfica en los países bálticos
Los Estados miembros de la OTAN —Estonia, Letonia y Lituania— enfrentan desafíos debido a su proximidad con Rusia y Bielorrusia. Su territorio limitado dificulta las retiradas estratégicas, lo que hace necesaria una respuesta rápida y una disuasión efectiva.
La agresión híbrida rusa puede incluir infiltración y ciberataques, similares a los métodos empleados en Crimea en 2014.
La OTAN está reforzando su defensa mediante grupos de combate multinacionales y la Operación Baltic Sentry, lanzada en 2025, que protege la infraestructura del mar Báltico utilizando tecnología avanzada.
La experiencia de Ucrania con drones y guerra electrónica puede mejorar la capacidad de los Estados bálticos para contrarrestar amenazas.
La defensa avanzada ahora incluye brigadas permanentes, como la brigada de Letonia, establecida en 2024, equipada con vehículos blindados y sistemas de defensa antiaérea.
La Línea de Defensa Báltica, en construcción entre 2024 y 2025, creará barreras físicas destinadas a impedir la infiltración.
Escalada documentada de operaciones de sabotaje
Los documentos muestran una fuerte escalada de las operaciones híbridas rusas contra los países de la OTAN entre 2023 y 2025.
Según los análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS), el número de ataques rusos contra objetivos europeos casi se triplicó entre 2023 y 2024.
Al menos 110 actos de sabotaje o ataques físicos vinculados a Rusia han sido documentados en toda Europa desde 2022.
Polonia ha sido el país más afectado, con 20 incidentes, seguida de Francia, con 15.
Estas operaciones han incluido sabotajes a infraestructuras críticas, actos violentos, ciberataques y el uso de la migración como herramienta política.
La inteligencia militar rusa dirige la campaña, que se apoya en intermediarios criminales y en el reclutamiento en línea para llevar a cabo incendios provocados, paquetes incendiarios y actos de vandalismo.
El propósito es desestabilizar a los países occidentales tanto económica como políticamente.
Entre los incidentes más destacados figuran un ataque contra un avión de carga de DHL y un intento de asesinato contra el director ejecutivo del fabricante alemán de armamento Rheinmetall.
El número de incidentes de sabotaje sospechosamente vinculados a Rusia aumentó a al menos 44 en 2024, frente a 13 en 2023 y seis en 2022.
La escalada coincidió con la autorización occidental para que Ucrania empleara misiles de largo alcance contra objetivos rusos.
Daños a la infraestructura submarina en el mar Báltico
Los daños a la infraestructura submarina en el mar Báltico representan una forma particularmente grave de agresión híbrida.
El 25 de diciembre de 2024, se informó de daños en los cables submarinos entre Estonia y Finlandia, lo que provocó consultas dentro de la OTAN.
Un incidente similar ya había sido documentado a comienzos del mismo año.
Estos acontecimientos ponen de relieve la vulnerabilidad de la infraestructura crítica en la región báltica y la urgente necesidad de reforzar su protección.
La inteligencia danesa ha informado de una escalada continua de la guerra híbrida contra los Estados miembros de la OTAN, que incluye ciberataques, operaciones encubiertas de sabotaje y amplias perturbaciones del GPS.
El 14 de enero de 2025 se celebró una cumbre con los aliados del mar Báltico, encabezada por el Secretario General Mark Rutte, junto con el Presidente de Finlandia Alexander Stubb y la Primera Ministra de Estonia Kristen Michal.
En enero de 2025, la OTAN lanzó la Operación Baltic Sentry en respuesta a las crecientes amenazas contra las infraestructuras críticas.
La operación coordina fuerzas navales aliadas, equipos de vigilancia marítima y actores del sector privado, permitiendo respuestas en tiempo real ante acciones desestabilizadoras en el mar Báltico.
La coordinación entre la OTAN y la Unión Europea se está fortaleciendo mediante la creación de grupos de trabajo de alto nivel, destinados a mejorar la cooperación existente en la defensa de infraestructuras submarinas y sistemas críticos.
El 13 de enero de 2021, las Fuerzas Armadas Suecas publicaron una serie de videos en su canal de YouTube bajo el título colectivo “When War Comes” (“Cuando llegue la guerra”).
El futuro incierto
Transformación hacia la Defensa Avanzada
La presencia militar de la OTAN en los países bálticos está experimentando una transformación significativa, pasando de una presencia avanzada a una defensa avanzada (forward defence).
En la cumbre de Madrid de 2022, se tomó la decisión de aumentar las fuerzas al nivel de brigada cuando y donde fuera necesario.
La OTAN estableció grupos de combate multinacionales en Bulgaria, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Eslovaquia.
Estos grupos están compuestos por unidades de combate preparadas de varios Estados miembros y demuestran las capacidades combinadas de la Alianza.
Letonia se convirtió en el primer país en elevar sus fuerzas al nivel de brigada en julio de 2024, con la formación de la Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia.
Canadá asumió el liderazgo y se comprometió a expandir una fuerza operativa del tamaño de un batallón a una brigada plenamente operativa a más tardar en 2026.
Esta fuerza incluye contribuciones de Albania, República Checa, Islandia, Italia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y España.
Por su parte, Alemania inauguró oficialmente la brigada multinacional que lidera en Lituania en mayo de 2025.
La brigada alemana cuenta con contribuciones de Países Bajos, Noruega, Bélgica, República Checa, Francia, Croacia, Luxemburgo e Islandia.
El gasto en defensa dentro de la OTAN ha experimentado un aumento significativo en respuesta al deterioro de la situación de seguridad.
En 2024, los aliados europeos de la OTAN y Canadá invirtieron cuatrocientos ochenta y cinco mil millones de dólares en defensa, lo que representa un incremento de casi el 20 % respecto a 2023.
Las previsiones indican un crecimiento continuado del gasto en defensa durante 2025.
La implementación de la defensa avanzada requerirá inversiones sostenidas durante la próxima década para adquirir y desarrollar las capacidades necesarias.
La Línea de Defensa Báltica representa un refuerzo físico de la seguridad fronteriza entre los países bálticos y Rusia, así como Bielorrusia.
La construcción comenzó en Letonia el 2 de mayo de 2024 y en Estonia en junio de 2025.
Lituania planea iniciar la construcción a finales del verano de 2024.
Según la ministra de Asuntos Exteriores de Letonia, Baiba Braže, la finalización de la línea de defensa podría tardar hasta una década.
Esta infraestructura tiene como objetivo reforzar la defensa territorial e impedir la infiltración y los avances rápidos en los territorios bálticos.
Transformación de la Industria de Defensa de Ucrania
Entre 2014 y 2024, las Fuerzas Armadas de Ucrania experimentaron una transformación integral, mejorando sus capacidades de combate y su aptitud para contrarrestar amenazas modernas.
Se está estableciendo en Ucrania un sistema de formación militar alineado con los estándares de la OTAN, con una revisión institucional por parte de expertos de la Alianza prevista para octubre de 2025.
Tras dicha revisión, Ucrania podrá solicitar la certificación de la formación militar profesional conforme a los estándares de la OTAN.
La Asistencia y Entrenamiento en Seguridad de la OTAN para Ucrania se creó en la cumbre de Washington de julio de 2024 y se volvió operativa en diciembre del mismo año.
En enero de 2025, la OTAN asumió del mando estadounidense el control de la defensa antiaérea en Polonia, protegiendo los centros logísticos vinculados a esta operación.
La industria de defensa ucraniana atraviesa un proceso de modernización acelerada, y la producción nacional de armamento ha sido designada como un sector prioritario.
El gobierno planeó invertir 1.300 millones de dólares en investigación y desarrollo militar durante 2024.
El gasto en armas de fabricación nacional se estimó en aproximadamente 10.000 millones de dólares en el mismo periodo.
El fabricante turco de drones Baykar está estableciendo instalaciones de producción en Ucrania, lo que demuestra la confianza internacional en la capacidad industrial del país.
Producción de Drones en Ucrania y Apoyo Internacional
La producción de drones constituye uno de los aspectos más destacados de la transformación militar e industrial de Ucrania.
En 2024, se fabricaron al menos un millón de drones, y existen planes para producir entre 2,5 y 3 millones de unidades en 2025.
El Ministerio de Defensa tiene la intención de adquirir 4,5 millones de vehículos aéreos no tripulados (UAV) durante 2025.
Las entregas a las Fuerzas Armadas de Ucrania aumentaron de 20.000 drones por mes a comienzos de 2024 a 200.000 un año después, lo que representa un incremento de diez veces.
Los drones fabricados en el país representaron más del 96 % de todos los UAV utilizados por las fuerzas armadas en 2024.
Una coalición internacional de drones se ha comprometido a aportar aproximadamente 2.750 millones de euros para ayudar a Ucrania a adquirir un millón adicional de drones para 2025.
La financiación cubre compras a fabricantes ucranianos, apoyando así la industria nacional, además del suministro de componentes críticos.
En la segunda mitad de 2024, Ucrania presentó los nuevos misiles-dron Palianytsia y Peklo, con planes para producir al menos 30.000 drones de largo alcance en 2025.
Implicaciones Estratégicas para la Seguridad Europea
La seguridad en la región del mar Báltico está determinada tanto por la agresión híbrida rusa como por las amenazas convencionales.
La escasa profundidad geográfica de los Estados bálticos genera desafíos únicos para la defensa, que requieren una disuasión sólida y una respuesta rápida.
La posición de Kaliningrado como exclave rusa, junto con el papel de Bielorrusia como aliada del Kremlin, complica aún más el panorama regional.
El uso del territorio bielorruso por parte de Rusia para lanzar la invasión de Ucrania en 2022 demuestra el potencial de operaciones similares dirigidas contra los países bálticos.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania continúan adquiriendo experiencia en combate gracias a las operaciones en curso.
Estos conocimientos pueden aprovecharse para desarrollar y adaptar las doctrinas y los conceptos operativos de la OTAN.
Entre ellos se incluyen el uso de sistemas no tripulados, la guerra electrónica, la defensa antiaérea integrada y las contramedidas contra la agresión híbrida.
Ucrania ha desarrollado la capacidad de identificar, documentar y contrarrestar operaciones híbridas gracias a más de una década de práctica, experiencia que puede reforzar la preparación y la planificación de defensa en toda la OTAN.
La cooperación establecida con los programas de entrenamiento y estandarización de la OTAN permite transferir directamente esta experiencia operativa a las estructuras de la Alianza.
La combinación de experiencia en combate, creciente producción de defensa y aplicación de los estándares de la OTAN constituye la base de una capacidad militar significativa en Ucrania.
Este desarrollo requiere un apoyo internacional continuo.
Una resolución exitosa del conflicto en curso es esencial para permitir que Ucrania asegure sus territorios y comience la reconstrucción en condiciones de seguridad estable.
El apoyo a la defensa y a la transformación de Ucrania representa una inversión en la seguridad europea que trasciende el conflicto actual.
Los costes de responder con prontitud a la agresión son siempre menores que los costes de afrontar las consecuencias de la pasividad y la demora.
El Papel de Ucrania en un Orden de Seguridad Alternativo
Las primeras 48 horas tras una agresión armada contra Estonia, Polonia o Escandinavia constituyen un periodo crítico para la cohesión y la credibilidad de la OTAN.
Cualquier vacilación o falta de determinación entre los Estados miembros a la hora de cumplir sus compromisos del Artículo 5 podría generar la necesidad de formar una coalición provisional de Estados dispuestos a emprender la defensa inicial.
En tal escenario, Ucrania podría emerger como un actor central y una fuerza motriz, aprovechando su experiencia en combate y su nivel de preparación.
Las fuerzas especiales ucranianas emplean drones y misiles, lo que mejora su eficacia en combate y reduce el tiempo de respuesta ante ataques.
Las fuerzas de la OTAN, en cambio, operan con libertad de acción limitada debido a los extensos procesos de consulta y toma de decisiones.
Una posible retirada de Estados Unidos de su papel como principal garante del orden de seguridad euroatlántico brindaría una justificación para que Ucrania asumiera ese rol.
Para que tal cambio sea viable, la resistencia de Ucrania debe garantizarse mediante un apoyo financiero y material a largo plazo por parte de los Estados que buscan protección colectiva frente a la agresión.
Un orden de seguridad alternativo requeriría no solo capacidad militar demostrada, sino también una voluntad política verificada entre todos los participantes.
El artículo fue preparado por R. Tavan.
Traducción y edición al español: Anna Garsia (Facebook, Instagram).
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