Hay héroes reales entre los que están dados de alta de irse a casa ahora. Son personas fuertes. Son buenos profesionales. Son médicos, conductores y enfermeros.
Durante 11 meses desde el comienzo de la operación antiterrorista, él ha conseguido más experiencia en este tiempo que durante 10 años ejerciendo la medicina. Sucedió así, que después de graduarse de la Universidad Médica Nacional Bogomolets y un tiempo de prácticas, decidió alistarse obteniendo el empleo de subteniente de reserva.
«No recuerdo exactamente, probablemente el 28 de marzo o el 29 me enviaron una notificación de la intendencia militar. Me presenté allí al día siguiente. Se llevaron mis datos personales y me dijeron que esperase una llamada. Eso fue el viernes. El lunes, me llamaron y me dijeron que era hora de servir a mi patria”.
En la primera semana, ejerciendo de médico en la 95.ª Brigada Aeromóvil, recordó toda sus prácticas con civiles. Luego, el 6 de abril, la unidad fue trasladado de la base de operaciones en la ciudad Shyroky Lan, luego al Oblast de Kherson, y más tarde a Donbás. Hasta la retirada de Karachun, Oleh Shubin tenía un distintivo de llamada “Tres Tres”, pero luego los compañeros empezaron a llamarlo Shaman. Dicen que estaba haciendo milagros en situaciones de combate.
“Cerca Lysychansk, un joven resultó herido en el pecho. Tenía una herida penetrante y un neumotórax. Justo antes de poderlo evacuar en un vehículo y al ver que su estado estaba empeorando, tuve que hacer el drenaje del pecho, en un campo abierto, acostado debajo del vehículo. «
En lugares tan calientes como Dobropillia, Karachun, Kryva Luka, Stepanivka, el aeropuerto de Donetsk, tuvo que salvar vidas de soldados no solo de su propia brigada, sino también de otras unidades. Una vez, mientras se trasladaba hacia Savur Mohyla, ayudó a un artillero de mortero herido, que yacía en el camino.
“Estábamos montados en un Hammer médico, nos detuvimos y proporcionamos la ayuda necesaria. Las balas estaban pasando todo el tiempo encima nuestras. Bajo el fuego enemigo, cargamos a los heridos en el Hummer y los evacuamos. Fue el momento más brillante, que no podré olvidar”.
Ahora él está en casa con su esposa Snezhana y su hijo de 4 años, Vladyslav. Tiene la esperanza de que la paz llegará a Ucrania con la primavera y el uniforme de camuflaje en su armario le recordará los horrores de la guerra del pasado.
